SILVIO RODRÍGUEZ - El trovador insatisfecho

Silvio ha buscado un unicornio y una canción urgente para Nicaragua, ha hablado de la amistad con Martí y cree en él... pero aún le falta mucho por escribir. Silvio lo sabe, y por eso es un trovador insatisfecho.
Desde La Habana, allí en la distancia que no en el olvido, nos habla de él, de su carrera y de su último disco, Mariposas (Fonomusic'99).
-¿Cómo ve los nuevos valores de la música cubana?
-Los nuevos valores de la música cubana suelen tener una formación académica más sólida que la de los de mi generación gracias a la profusión de academias. Esto es así no sólo en la música trovadoresca sino en toda la música cubana.
-¿Qué poder de comunicación ha tenido la música trovadoresca?
-En Cuba sólo ha tenido dos momentos de gran poder: el primer fue cuando apareció, ya que la trova resumía prácticamente toda música popular: la lírica, el son y la rumba. Hay que recordar que los primeros grupos de música considerada bailable fueron formados por trovadores: María Teresa Vera, Miguel Matamoros y otros. Después la ampliación y complejidad orquestal fue llevando la música bailable por otros derroteros y los trovadores fueron relegados a reuniones sociales de poca gente. El segundo gran momento de masividad comenzó a finales de la década de los 60, creo que gracias a la energía que significó el nacimiento de la nueva trova.
-¿Hay jóvenes cubanos para una nueva trova?
-Sí, siempre hay jóvenes cubanos haciendo una trova que es la de su propio tiempo, y es casi seguro que siempre los habrá.
-¿Dentro de qué registro de contenidos se encuentra más cómodo?
-Me siento cómodo componiendo lo que tengo deseos, lo que se me revela como necesidad. La motivación ocurre y yo la sigo...
-¿Dedicó a alguien en especial el tema Te doy una canción?
-Sí, a Emilia, una novia que había tenido hacía cuatro años.
"Me arrepiento de no haber escrito más canciones"
-¿Cómo ha influido la realidad cubana y sus experiencias personales en su música?
-La realidad cubana y mis experiencias me han dado una noción del mundo. De ahí que se vean en mi música y en mis letras, porque quien hace las canciones es una persona que primero ha vivido.
-¿Existe una afinidad especial con algunos cantautores españoles?
-Por supuesto. Es casi proverbial mi amistad con Aute, pero a los primeros que conocí fue a Raimon y a Luis Llach, que estuvieron en Cuba por 1970, luego a Pí de la Serra, Víctor Manuel y Ana Belén, con los que coincidí en República Dominicana en 1974. Ya Serrat se radiaba en Cuba y lo admiraba desde lejos. Más tarde, cuando llegué a España tuve la oportunidad de coincidir can Labordeta, Luis Pastor, Pablo Guerrero, Caco Senante y muchos otros con quienes a veces compartíamos escenarios. Te puedo asegurar que de todos he aprendido algo o mucho.
-¿Cuál es la canción que no se cansaría de repetir, su favorita?
-Una de ellas es Tardes Grises, de Sindo Garay.
-¿Cómo se siente cuando el público no le pide las nuevas canciones sino las antiguas?
-Eso le ha pasado a todo el mundo y es normal. La gente se identifica con lo que conoce y le trae recuerdos.
-¿Por qué sus canciones son tan metafóricas?
-Ni yo mismo lo sé. Supongo que porque cuando empecé a cantar leía mucho a poetas que usaban espléndidamente la metáfora, como José Martí, César Vallejo y Saint John Perce.
-¿Cuál es su poeta preferido?
-Martí, pero hay poetas muy buenos desde siempre. Con el paso de los años, he llegado a gustar de la poesía de muchos lugares y épocas. Les recomiendo, si no lo han hecho ya, que lean a los poetas precolombinos americanos.
-¿Se inspira al componer sus canciones en la misma realidad que antaño?
-Es que no es la misma realidad. Hacerlo sería pretender aferrarme al pasado. Aunque hay temas atemporales, como el amor.
-¿Se arrepiente de haber escrito alguna canción?
-¿Parece que he escrito demasiadas? Puede que sí. A veces hasta a mí me lo parece. Pero por más que trato de enmendarme, siempre me arrepiento de no haber escrito más (y claro que mejores).
-¿Cómo ha influido su madre en su trayectoria musical?
-Al principio, mucho. Vivimos juntos hasta pasados mis 21 años y siempre era ella quien primero escuchaba mis canciones. Me encerraba en el baño a componer y luego salía y se las cantaba a ella. Ella canta muy bonito y creo que escucharla cantar tuvo que ver con mi necesidad de inventar melodías y componer letras.
-¿Por qué en los conciertos de Aute, canta a menudo más que él?
-No lo había notado. Los conciertos que he compartido con Eduardo Aute se han concebido de
manera que cantemos la misma cantidad de temas. Puede que en las últimas actuaciones yo haya estado un poco más de tiempo en escena... Pero si ha sucedido como dice,. la verdad es que no tengo excusa, aunque espero que sí perdón.
-¿Ha dejado alguna canción fuera de su último disco, Mariposas?
-Unas cuantas, pero no se asusten: prometo no infligirles un Descartes de Mariposas.
Extraído de La Gaceta Universitaria, (Nº 312, 24 de Enero de 2000, p.18)
Gracias a Ernesto Rangel
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